Las distancias se agrandan, y nuevamente siento frió en mi cuerpo. Sera que ya no estas? Si estoy segura que se debe a eso. Tendré que acostumbrarme a sentir inviernos en mi piel y mi corazón.
Es loco pero no te doy paz ni en estas situaciones, estando así: lejos, solos, cada cual por la suya, esporádicamente juntos; hasta en estas situaciones te peleo, te enfermo, te ataco. Es mi triste realidad no me dejo estar bien, y por ende trasmito eso a mi gente. Cuando digo que tengo la "Maldita costumbre de arruina lo hermoso" lo digo porque se de lo que hablo; porque a eso se resume toda mi naturaleza.
Nuevamente perdón.
miércoles, 29 de octubre de 2008
-Muñequita Suicida-

Tarde productiva en la vida de Natalia. Estaba haciendo lo que amaba. Compartía inolvidables momentos con su compañera de ruta. Estaba plena. Pero, de buenas a primeras, una brisa primaveral la distrajo; paró un minuto su vida. La puso en pausa y revisó a su alrededor… él seguía sin estar. Nuevamente se sintió caer. Sus alas ya no respondían. Caía sin poder evitarlo, en un precipicio sin final.
Caía otra vez en la garras de ese monstruo. Ese mostro que era hombre. Ese hombre que la lastimaba, desgarraba su cuero, mataba su corazón y amor, ese que le arrancaba las alas de cuajo. Ese hombre al que, al fin y al cabo, amaba con todo su ser. Con sus miserias y aciertos.
Ella era especial. Tenía un corazón noble, estaba llena de principios, y repleta de amor por entregar.
Él era un tipo común, un tipazo como persona, una basura como “hombre”. Cuando dejaba de ser empleado, cuando dejaba de ser vecino, jefe, voluntario, artista… cuando era simplemente un hombre que tenía delante suyo una frágil mujer…se volvía una basura, de esas que contaminan sin límite. Y aun así ella se entregaba, aun así lo amaba, aun así le regalaba todo su ser, y en el combo también venia toda su inocencia.
Y de repente, una vez más, ya no era tan feliz, ya no tenía tantas fuerzas, ya no era una mujer… mutaba en una chiquilla llena de miedos, esos miedos que paralizan, esos que no te dejan ser, que no te dejan pensar… esos que dé a ratos la hacían sentir completamente enamorada, pero al mismo tiempo no la dejaban mover.
No podía ser ella, no podía hacer lo que simplemente le nacía, no podía, no quería… se limitaba, se llenaba de barreras, de bozales que ya no la dejaban gritar su verdad. Bozales y mordazas que enmudecían su amor. Porque la verdad es que nunca lo supo, pero siempre presintió que, si decía y hacia lo que le salía del alma, su hombre especial (su monstruo despiadado) escaparía lejos de su ser. Y realmente no estaba preparada para dejar las miserias que Martín le entregaba con mucha resistencia.
Y de esta forma fue perdiendo su magia. Su corazón y alma enfriaron de manera increíble. Su risa se opaco, su mirada perdió brillo. Sus sueños murieron luego de largo sufrimiento y agonía. Y así la dulce muchacha, la futura mujer, la miedosa niña… todas las personas que formaban su “yo” cayeron en un pozo. Y luego de esto, sus alas no respondieron más. Y de esta forma fue como se convirtió en un activo más en el gran stock de muñecas de porcelana. Esas dulces, pero inútiles muñecas que en su rostro reflejan el dolor que provoca el amor.
Caía otra vez en la garras de ese monstruo. Ese mostro que era hombre. Ese hombre que la lastimaba, desgarraba su cuero, mataba su corazón y amor, ese que le arrancaba las alas de cuajo. Ese hombre al que, al fin y al cabo, amaba con todo su ser. Con sus miserias y aciertos.
Ella era especial. Tenía un corazón noble, estaba llena de principios, y repleta de amor por entregar.
Él era un tipo común, un tipazo como persona, una basura como “hombre”. Cuando dejaba de ser empleado, cuando dejaba de ser vecino, jefe, voluntario, artista… cuando era simplemente un hombre que tenía delante suyo una frágil mujer…se volvía una basura, de esas que contaminan sin límite. Y aun así ella se entregaba, aun así lo amaba, aun así le regalaba todo su ser, y en el combo también venia toda su inocencia.
Y de repente, una vez más, ya no era tan feliz, ya no tenía tantas fuerzas, ya no era una mujer… mutaba en una chiquilla llena de miedos, esos miedos que paralizan, esos que no te dejan ser, que no te dejan pensar… esos que dé a ratos la hacían sentir completamente enamorada, pero al mismo tiempo no la dejaban mover.
No podía ser ella, no podía hacer lo que simplemente le nacía, no podía, no quería… se limitaba, se llenaba de barreras, de bozales que ya no la dejaban gritar su verdad. Bozales y mordazas que enmudecían su amor. Porque la verdad es que nunca lo supo, pero siempre presintió que, si decía y hacia lo que le salía del alma, su hombre especial (su monstruo despiadado) escaparía lejos de su ser. Y realmente no estaba preparada para dejar las miserias que Martín le entregaba con mucha resistencia.
Y de esta forma fue perdiendo su magia. Su corazón y alma enfriaron de manera increíble. Su risa se opaco, su mirada perdió brillo. Sus sueños murieron luego de largo sufrimiento y agonía. Y así la dulce muchacha, la futura mujer, la miedosa niña… todas las personas que formaban su “yo” cayeron en un pozo. Y luego de esto, sus alas no respondieron más. Y de esta forma fue como se convirtió en un activo más en el gran stock de muñecas de porcelana. Esas dulces, pero inútiles muñecas que en su rostro reflejan el dolor que provoca el amor.
lunes, 27 de octubre de 2008
Por una -CulturaMasIva-
Como plasmar en algunas líneas lo que se sintió este domingo. Domingo que veníamos esperando hacia tanto tiempo con Natacha.
Hermoso grupo el que se armó. Estas movidas generan lo mágico de la vida, conocer personas que están en la misma que vos. Gente con la que se puede compartir los que nos hace sentir salidas como estas. Gente que con la que nutrís tu espíritu, tu alma y tu corazón.
Este domingo 26 nació de manera explícita -Culturama-, en la localidad de Lanús. El “debut” fue en la plaza “Ricardo Rojas”, llevando a cabo la propuesta de tener una tarde llena de literatura y juegos, para los niños y adultos que quisieran compartir una tarde diferente.
Los resultados fueron muy positivos, tuvimos la aceptación y el reconocimiento del público, que se mostro muy agradecido, e interesado por las movidas que se hacen.
Que se puede decir… FELIZ!!!! Así es como quedamos los colaboradores activos del día.
Desde mi humilde blog: les mando las Gracias infinitas a la gente que nos hizo el aguante!! , a la que nos difundió, a la que se sentó a hacer invitaciones, a la que nos ayudó de alguna u otra forma.
Y por sobre todo gracias a la gente de Culturama (F.Varela) que nos incluyo en su proyecto y nos ayudan a crecer!
Hasta la próxima!
Hermoso grupo el que se armó. Estas movidas generan lo mágico de la vida, conocer personas que están en la misma que vos. Gente con la que se puede compartir los que nos hace sentir salidas como estas. Gente que con la que nutrís tu espíritu, tu alma y tu corazón.
Este domingo 26 nació de manera explícita -Culturama-, en la localidad de Lanús. El “debut” fue en la plaza “Ricardo Rojas”, llevando a cabo la propuesta de tener una tarde llena de literatura y juegos, para los niños y adultos que quisieran compartir una tarde diferente.
Los resultados fueron muy positivos, tuvimos la aceptación y el reconocimiento del público, que se mostro muy agradecido, e interesado por las movidas que se hacen.
Que se puede decir… FELIZ!!!! Así es como quedamos los colaboradores activos del día.
Desde mi humilde blog: les mando las Gracias infinitas a la gente que nos hizo el aguante!! , a la que nos difundió, a la que se sentó a hacer invitaciones, a la que nos ayudó de alguna u otra forma.
Y por sobre todo gracias a la gente de Culturama (F.Varela) que nos incluyo en su proyecto y nos ayudan a crecer!
Hasta la próxima!
domingo, 12 de octubre de 2008
- 12 de octubre -

Vivimos una experiencia única, maravilloso lo que movió en cada uno la salida de hoy.
Vamos por mas chicos!! gracias por todo...
El día 11 de Octubre (el último día de la libertad, el día de reafirmación de las culturas originarias y de la americanidad).
Si sabemos que lo hecho tiempos atrás está mal, si fue un genocidio y robo masivo a las culturas aborígenes, reivindiquemos lo que hoy se les sigue haciendo, y no en menor medida. Hoy los aborígenes, las culturas Tobas, Quechuas, Wichis y demás… siguen excluidos, no participan en política, ni en tomas de decisiones.
Seamos coherentes y tratemos a los dueños de esta tierra con el respeto que se merecen.
¿Día de la raza?
¿De qué raza hablamos? Tomemos conciencia, la raza es una…LA HUMANA!
«Los indios, víctimas del más gigantesco despojo de la historia universal, siguen sufriendo la usurpación de los últimos restos de sus tierras, y siguen condenados a la negación de su identidad diferente. Se les sigue prohibiendo vivir a su modo y manera, se les sigue negando el derecho de ser» (Eduardo Galeano, “Ser como ellos”).
Se mató para apropiarse, se colonizó para adueñarse.
Vamos por mas chicos!! gracias por todo...
El día 11 de Octubre (el último día de la libertad, el día de reafirmación de las culturas originarias y de la americanidad).
Si sabemos que lo hecho tiempos atrás está mal, si fue un genocidio y robo masivo a las culturas aborígenes, reivindiquemos lo que hoy se les sigue haciendo, y no en menor medida. Hoy los aborígenes, las culturas Tobas, Quechuas, Wichis y demás… siguen excluidos, no participan en política, ni en tomas de decisiones.
Seamos coherentes y tratemos a los dueños de esta tierra con el respeto que se merecen.
¿Día de la raza?
¿De qué raza hablamos? Tomemos conciencia, la raza es una…LA HUMANA!
«Los indios, víctimas del más gigantesco despojo de la historia universal, siguen sufriendo la usurpación de los últimos restos de sus tierras, y siguen condenados a la negación de su identidad diferente. Se les sigue prohibiendo vivir a su modo y manera, se les sigue negando el derecho de ser» (Eduardo Galeano, “Ser como ellos”).
Se mató para apropiarse, se colonizó para adueñarse.
jueves, 9 de octubre de 2008
La dejó...se dejó

Él la había dejado, después de tantos amagues y gambetas, la había dejado. ¿Cuándo ocurrió? ¿En qué momento ella permitió que su amor muriera?. Le había dado muchas señales, le había demostrado con expresiones y hasta con charlas que necesitaba más de ella. Y ahora lo recordaba, tarde.
Pero no, ella no podía bajar de su pedestal, no podía dejar su orgullo a un lado, y escuchar; y ni hablar de hacer algo por solucionar lo que ella venia matando, de forma lenta pero letal. Y ahora se arrepentía, ahora que su amor ya no estaba, ahora que no había serenatas, ni noches compartidas; ahora que había silencio en su celular y en su corazón... lo extrañaba; ahora se daba cuenta lo que significaba en su vida.
Ahora que no había planes de futuros compartidos, ahora que la propuesta de vivir juntos se había esfumado. Ahora se daba cuenta de lo que perdió.
Él la adoraba. Era su musa, su lápiz y papel; escribir sobre su belleza...combinando la perfección de sus ojos, con lo horrible que se veía el mundo, eran sus mejores obras; o por lo menos las que más amaba. Había hecho miles de propuestas y malabares, para conformar sus caprichos de niña adolescente, fuera de que hacía unos 6 años que había dejado de serlo, por lo menos en su DNI.
Pero no, nunca era suficiente para la nena que tenia incrustada en su corazón, nunca le basta, nunca estaba bien lo que este pobre infeliz proponía; nunca la conformó con sus proyectos, su estilo de vida, y ni hablar de lo que ocurría cuando dejaba ver el desorden de su casa y su cabeza.
Ella en un principio era feliz, estar con una persona como él, lo que muchos llamarían raro o poco convencional, la llenaba; la había hecho vivir, la había hecho olvidar de sus problemas familiares y había aplacado sus brotes psicóticos. Se había encargado de enamorarlo profundamente; pese a su superficialidad, y a su estilo de vida, estructurado y "perfecto"; la antesis de su amado. Y una vez logrado esto, una vez que la relación estaba afianzada, una vez que él había dejado sus miedos, de volver a fracasar, guardados en el baúl del olvido. Ahí empezó el juego macabro.
Ahí dejó ver su verdadero "yo", en ese momento en el que la relación necesitaba de una lucha en pareja para sobrellevar los tragos amargos que nos da la vida, ahí ella comenzó a tirar para el lado contrario. Se había aburrido, él ya no la hacía tan feliz, él ya era "él" y a ella no le gustaba tanto la idea de ese "para siempre juntos" con eso. Era demasiado bizarro, demasiado bohemio, demasiado enquilombado.
La verdad es que él no era perfecto, era un hombre común, con problemas comunes, con sueños y proyectos, era un hombre que trataba de levantar cabeza en el amor. Después de un fracaso que casi lo destroza, encontró a esta muchachita y en cuanto asomó un poquito la idea de volver a comenzar; ella la aniquilo.
Y después de miles de maltratos, de golpes físicos y psicológicos, después de tanto luchar y pelear por este amor, después de 3 años; él la dejo, con mucha pena y dolor, la dejó.
En si se dejó... se dejó "ser", comenzó a ser...ser el hombre que él quería, ser la persona que él anhelaba.
Y de repente en un típico viaje en tren desde Escalada a Constitución se dio cuenta que estando preso de un dolor, ya conocido, era libre. Podía ser y hacer lo que quería, cuando quería. Ya no había que cumplir, ya nadie estorbaría su cocina, y menos su cama. Nadie dispararía odiosos ¿Qué? , ¿Por qué? ni ¿Cuando?
Era libre, tenía paz...era feliz.
Pero no, ella no podía bajar de su pedestal, no podía dejar su orgullo a un lado, y escuchar; y ni hablar de hacer algo por solucionar lo que ella venia matando, de forma lenta pero letal. Y ahora se arrepentía, ahora que su amor ya no estaba, ahora que no había serenatas, ni noches compartidas; ahora que había silencio en su celular y en su corazón... lo extrañaba; ahora se daba cuenta lo que significaba en su vida.
Ahora que no había planes de futuros compartidos, ahora que la propuesta de vivir juntos se había esfumado. Ahora se daba cuenta de lo que perdió.
Él la adoraba. Era su musa, su lápiz y papel; escribir sobre su belleza...combinando la perfección de sus ojos, con lo horrible que se veía el mundo, eran sus mejores obras; o por lo menos las que más amaba. Había hecho miles de propuestas y malabares, para conformar sus caprichos de niña adolescente, fuera de que hacía unos 6 años que había dejado de serlo, por lo menos en su DNI.
Pero no, nunca era suficiente para la nena que tenia incrustada en su corazón, nunca le basta, nunca estaba bien lo que este pobre infeliz proponía; nunca la conformó con sus proyectos, su estilo de vida, y ni hablar de lo que ocurría cuando dejaba ver el desorden de su casa y su cabeza.
Ella en un principio era feliz, estar con una persona como él, lo que muchos llamarían raro o poco convencional, la llenaba; la había hecho vivir, la había hecho olvidar de sus problemas familiares y había aplacado sus brotes psicóticos. Se había encargado de enamorarlo profundamente; pese a su superficialidad, y a su estilo de vida, estructurado y "perfecto"; la antesis de su amado. Y una vez logrado esto, una vez que la relación estaba afianzada, una vez que él había dejado sus miedos, de volver a fracasar, guardados en el baúl del olvido. Ahí empezó el juego macabro.
Ahí dejó ver su verdadero "yo", en ese momento en el que la relación necesitaba de una lucha en pareja para sobrellevar los tragos amargos que nos da la vida, ahí ella comenzó a tirar para el lado contrario. Se había aburrido, él ya no la hacía tan feliz, él ya era "él" y a ella no le gustaba tanto la idea de ese "para siempre juntos" con eso. Era demasiado bizarro, demasiado bohemio, demasiado enquilombado.
La verdad es que él no era perfecto, era un hombre común, con problemas comunes, con sueños y proyectos, era un hombre que trataba de levantar cabeza en el amor. Después de un fracaso que casi lo destroza, encontró a esta muchachita y en cuanto asomó un poquito la idea de volver a comenzar; ella la aniquilo.
Y después de miles de maltratos, de golpes físicos y psicológicos, después de tanto luchar y pelear por este amor, después de 3 años; él la dejo, con mucha pena y dolor, la dejó.
En si se dejó... se dejó "ser", comenzó a ser...ser el hombre que él quería, ser la persona que él anhelaba.
Y de repente en un típico viaje en tren desde Escalada a Constitución se dio cuenta que estando preso de un dolor, ya conocido, era libre. Podía ser y hacer lo que quería, cuando quería. Ya no había que cumplir, ya nadie estorbaría su cocina, y menos su cama. Nadie dispararía odiosos ¿Qué? , ¿Por qué? ni ¿Cuando?
Era libre, tenía paz...era feliz.
jueves, 2 de octubre de 2008
...Escapar...
Y ahí estaba ella. Esperando la llegada de su remis, dispuesta a dejar todo atrás y partir… mejor dicho, escapar. La espera se hacía eterna; nunca se había duchado tan rápido como aquella madrugada fría de abril. Y ahí se encontraba, sentada sobre el piso, recostada sobre la pared de ladrillos, prácticamente derrumbada en el pasillo; padeciendo la tardanza del automóvil que la llevaría hasta Retiro.
Y ahí estaba… inmóvil, como en una fotografía; levemente inclinada sobre la derecha, apoyada con su frágil brazo sobre su bolso, en el que trasladaba lo mínimo e indispensable; esa era una actitud nueva en ella, porque se había encontrado dejado de lado su manía de guardar cosas absurdas por miedo a necesitarlas. Esperando, siempre esperando… casi casi al borde de la desesperación.
Hacia unos días había decidido cambiar de rumbo su vida, limpiar su cabeza, desconectar su corazón. La idea en un principio la lleno de esperanzas. La manera de solucionar todo, tenía como primer paso, mirarlo desde afuera, abstraerse de ese núcleo, de ese agujero negro que la succionaba a dejar de ser.
Dejar de ser ella, para ser lo que su entorno quería; dejar de aspirar a ser libre, porque el contexto no lo permitía; dejar de ser miles de cosas, por diversos motivos, que eran primordiales para todos menos para ella. Ella, que estaba entre ser mujer y niña, estudiante y profesora, entre hija y persona. Y decimos esto último porque sus padres nunca le permitieron un mínimo error, no!, en su familia no había errores, o mejor dicho si los había y a montones, pero nunca… nunca, se los dejaba ver. Para los ojos del mundo ellos lo tenían todo, y en ese combo se incluía una felicidad de cartón.
Pero como era de esperarse, luego de todo lo bueno que podía vislumbrar de este viaje, se aterro. Natalia, la llamaremos así. Tenía la facilidad de encontrarse diciendo que algo era perfecto, y al segundo afirmando lo basura que le parecía la idea. Y hacia ese tipo de afirmaciones, porque le tenia pánico a lo nuevo, a lo que no estuviera en su control, a lo que quedaba en manos de, lo que algunos llaman, destino.
Y lo que más la asustaba de este viaje, era la vuelta, como iba a volver. Ella quería cambiar, quería un vuelco, quería encontrarse. Pero temía que a la vuelta todo fuera diferente. Que esas ganas de pelear por ese amor, que hoy tanto valía la pena, se hayan desvanecido. Temía caer en la cuenta de que ese hombre que parecía no correspondido, no merecía sus lágrimas, no merecía su tiempo, y muchísimo menos merecía su amor.
La verdad es que todo esto estalló, porque una vez mas él no se la jugó, porque una vez más gambeteó, esquivó, escapó. Esto estalló porque una vez más él no acepto su propuesta de amor. Porque de haber sido distinta su respuesta, todo lo demás era soportable. Los problemas institucionales en su facultad, los problemas laborales y sobre todo económicos, los problemas familiares; todo hubiese sido fácilmente manejable con “él” a su lado. Pero no, ese hombre no tomaba la responsabilidad de acompañarla a crecer, él no aportaba, no planeaba, no la amaba.
Era extraño, y sumamente contradictorio. Nati quería cambiar, pero odiaba la idea de necesitarlo. Aturdían su cabeza los temores de que al regresar y encontrar lo que dejó, ya nada fuera lo mismo, porque ella ya antes de partir no era la misma. Porque aun antes cerrar la puerta se encontró diciendo que todo lo que tenía era una porquería, y que definitivamente ya no quería más ese manojo de basura al que antes llamaba vida.
NO, ya no quería someterse, ya no quería acatar, ya no quería mendigar… quería ser dueña de sus acciones, poder expresar libremente sus pensamientos. Quería dejar de cuidarse, y simplemente hacer lo que le nacía, quería dejar de pensar y analizar cómo le caería sus acciones al resto, y sobre todo a él. Quería ser libre.
Y de repente el bocinazo del Peugeot la despertó del trance en el que había caído, agarró todo y salió disparada, en ese pasillo dejo muchas cosas, muchas personas. Cerró la puerta de calle, subió al auto, y volteo para mirar por el vidrio trasero. Se le cruzaron miles de momentos y situaciones, se le aparecieron las cosas que no sabía si a la vuelta llamaría: hogar, amistad, amor.
Y ahí estaba… inmóvil, como en una fotografía; levemente inclinada sobre la derecha, apoyada con su frágil brazo sobre su bolso, en el que trasladaba lo mínimo e indispensable; esa era una actitud nueva en ella, porque se había encontrado dejado de lado su manía de guardar cosas absurdas por miedo a necesitarlas. Esperando, siempre esperando… casi casi al borde de la desesperación.
Hacia unos días había decidido cambiar de rumbo su vida, limpiar su cabeza, desconectar su corazón. La idea en un principio la lleno de esperanzas. La manera de solucionar todo, tenía como primer paso, mirarlo desde afuera, abstraerse de ese núcleo, de ese agujero negro que la succionaba a dejar de ser.
Dejar de ser ella, para ser lo que su entorno quería; dejar de aspirar a ser libre, porque el contexto no lo permitía; dejar de ser miles de cosas, por diversos motivos, que eran primordiales para todos menos para ella. Ella, que estaba entre ser mujer y niña, estudiante y profesora, entre hija y persona. Y decimos esto último porque sus padres nunca le permitieron un mínimo error, no!, en su familia no había errores, o mejor dicho si los había y a montones, pero nunca… nunca, se los dejaba ver. Para los ojos del mundo ellos lo tenían todo, y en ese combo se incluía una felicidad de cartón.
Pero como era de esperarse, luego de todo lo bueno que podía vislumbrar de este viaje, se aterro. Natalia, la llamaremos así. Tenía la facilidad de encontrarse diciendo que algo era perfecto, y al segundo afirmando lo basura que le parecía la idea. Y hacia ese tipo de afirmaciones, porque le tenia pánico a lo nuevo, a lo que no estuviera en su control, a lo que quedaba en manos de, lo que algunos llaman, destino.
Y lo que más la asustaba de este viaje, era la vuelta, como iba a volver. Ella quería cambiar, quería un vuelco, quería encontrarse. Pero temía que a la vuelta todo fuera diferente. Que esas ganas de pelear por ese amor, que hoy tanto valía la pena, se hayan desvanecido. Temía caer en la cuenta de que ese hombre que parecía no correspondido, no merecía sus lágrimas, no merecía su tiempo, y muchísimo menos merecía su amor.
La verdad es que todo esto estalló, porque una vez mas él no se la jugó, porque una vez más gambeteó, esquivó, escapó. Esto estalló porque una vez más él no acepto su propuesta de amor. Porque de haber sido distinta su respuesta, todo lo demás era soportable. Los problemas institucionales en su facultad, los problemas laborales y sobre todo económicos, los problemas familiares; todo hubiese sido fácilmente manejable con “él” a su lado. Pero no, ese hombre no tomaba la responsabilidad de acompañarla a crecer, él no aportaba, no planeaba, no la amaba.
Era extraño, y sumamente contradictorio. Nati quería cambiar, pero odiaba la idea de necesitarlo. Aturdían su cabeza los temores de que al regresar y encontrar lo que dejó, ya nada fuera lo mismo, porque ella ya antes de partir no era la misma. Porque aun antes cerrar la puerta se encontró diciendo que todo lo que tenía era una porquería, y que definitivamente ya no quería más ese manojo de basura al que antes llamaba vida.
NO, ya no quería someterse, ya no quería acatar, ya no quería mendigar… quería ser dueña de sus acciones, poder expresar libremente sus pensamientos. Quería dejar de cuidarse, y simplemente hacer lo que le nacía, quería dejar de pensar y analizar cómo le caería sus acciones al resto, y sobre todo a él. Quería ser libre.
Y de repente el bocinazo del Peugeot la despertó del trance en el que había caído, agarró todo y salió disparada, en ese pasillo dejo muchas cosas, muchas personas. Cerró la puerta de calle, subió al auto, y volteo para mirar por el vidrio trasero. Se le cruzaron miles de momentos y situaciones, se le aparecieron las cosas que no sabía si a la vuelta llamaría: hogar, amistad, amor.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)