jueves, 9 de octubre de 2008

La dejó...se dejó


Él la había dejado, después de tantos amagues y gambetas, la había dejado. ¿Cuándo ocurrió? ¿En qué momento ella permitió que su amor muriera?. Le había dado muchas señales, le había demostrado con expresiones y hasta con charlas que necesitaba más de ella. Y ahora lo recordaba, tarde.
Pero no, ella no podía bajar de su pedestal, no podía dejar su orgullo a un lado, y escuchar; y ni hablar de hacer algo por solucionar lo que ella venia matando, de forma lenta pero letal. Y ahora se arrepentía, ahora que su amor ya no estaba, ahora que no había serenatas, ni noches compartidas; ahora que había silencio en su celular y en su corazón... lo extrañaba; ahora se daba cuenta lo que significaba en su vida.
Ahora que no había planes de futuros compartidos, ahora que la propuesta de vivir juntos se había esfumado. Ahora se daba cuenta de lo que perdió.
Él la adoraba. Era su musa, su lápiz y papel; escribir sobre su belleza...combinando la perfección de sus ojos, con lo horrible que se veía el mundo, eran sus mejores obras; o por lo menos las que más amaba. Había hecho miles de propuestas y malabares, para conformar sus caprichos de niña adolescente, fuera de que hacía unos 6 años que había dejado de serlo, por lo menos en su DNI.
Pero no, nunca era suficiente para la nena que tenia incrustada en su corazón, nunca le basta, nunca estaba bien lo que este pobre infeliz proponía; nunca la conformó con sus proyectos, su estilo de vida, y ni hablar de lo que ocurría cuando dejaba ver el desorden de su casa y su cabeza.
Ella en un principio era feliz, estar con una persona como él, lo que muchos llamarían raro o poco convencional, la llenaba; la había hecho vivir, la había hecho olvidar de sus problemas familiares y había aplacado sus brotes psicóticos. Se había encargado de enamorarlo profundamente; pese a su superficialidad, y a su estilo de vida, estructurado y "perfecto"; la antesis de su amado. Y una vez logrado esto, una vez que la relación estaba afianzada, una vez que él había dejado sus miedos, de volver a fracasar, guardados en el baúl del olvido. Ahí empezó el juego macabro.
Ahí dejó ver su verdadero "yo", en ese momento en el que la relación necesitaba de una lucha en pareja para sobrellevar los tragos amargos que nos da la vida, ahí ella comenzó a tirar para el lado contrario. Se había aburrido, él ya no la hacía tan feliz, él ya era "él" y a ella no le gustaba tanto la idea de ese "para siempre juntos" con eso. Era demasiado bizarro, demasiado bohemio, demasiado enquilombado.
La verdad es que él no era perfecto, era un hombre común, con problemas comunes, con sueños y proyectos, era un hombre que trataba de levantar cabeza en el amor. Después de un fracaso que casi lo destroza, encontró a esta muchachita y en cuanto asomó un poquito la idea de volver a comenzar; ella la aniquilo.
Y después de miles de maltratos, de golpes físicos y psicológicos, después de tanto luchar y pelear por este amor, después de 3 años; él la dejo, con mucha pena y dolor, la dejó.
En si se dejó... se dejó "ser", comenzó a ser...ser el hombre que él quería, ser la persona que él anhelaba.
Y de repente en un típico viaje en tren desde Escalada a Constitución se dio cuenta que estando preso de un dolor, ya conocido, era libre. Podía ser y hacer lo que quería, cuando quería. Ya no había que cumplir, ya nadie estorbaría su cocina, y menos su cama. Nadie dispararía odiosos ¿Qué? , ¿Por qué? ni ¿Cuando?
Era libre, tenía paz...era feliz.

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